LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS HECHOS PARA UNA DEMANDA(TÉCNICA Y ERRORES MÁS COMUNES)
- Dr. Sergio Artavia B
- 31 jul
- 8 Min. de lectura
Antes de presentar un caso ante un tribunal, el abogado debe conocer a fondo lo que realmente ocurrió. No basta con lo que el cliente cuenta: hay que investigar, verificar la historia, revisar documentos, detectar errores u omisiones y construir una versión coherente y creíble de los hechos. Esta tarea exige atención, análisis, escucha activa y, sobre todo, preparación. El litigante actúa como narrador de una historia real que debe convencer al juez, no con exageraciones ni suposiciones, sino con pruebas y claridad. Para lograrlo, necesita contrastar versiones, aclarar dudas, ajustar hipótesis y consultar con colegas si es necesario. La buena estrategia nace de entender bien los hechos del caso desde el inicio y prepararlo con rigor y método.
El litigante es un narrador de “hechos” pasados, que da cuenta de su caso, pero no es un narrador cualquiera, sino uno que sea persuasivo, pues se le impone hacerlo en el entorno de una demanda, contestación, pruebas escritas y el complemento de la audiencia preliminar que delimite el objeto de controversia y, finalmente, en el juicio oral en la evacuación de las pruebas de declaración y los alegatos de apertura y clausura, para convencer a los jueces que deben conocer y resolver el caso.
1.- LA HEURÍSTICA. RECONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA
La segunda labor que debe realizar el abogado al que se le somete un caso civil, luego de la entrevista con el cliente, es la de aplicar el método heurístico (ver el autor Muñoz Sabaté, 1999, página 247), que desarrolla una metodología similar a la de la historia y que pretende descubrir lo que realmente pasó en la historia recién contada.
Desarrollado en un momento eminentemente prejudicial -incluso antes de pensar si hay “caso” o si se va a presentar demanda-, la heurística, denominada también por la doctrina como método reconstructivo (ver el autor Dellepiane, año 2003, página 25), en el sentido de que determina, primero, y luego se trata de demostrar un nexo de causalidad entre la conducta del demandado que se acusa de haber violado un derecho subjetivo del actor, como presupuestos de la pretensión de este último. La “dualidad normativa de la prueba, en su aspecto sustantivo o prueba de las obligaciones, por un lado, y en su aspecto procesal, justifican la referida atención doctrinal. En este sentido, la utilización de métodos, como el de la heurística o disciplina que estudia la averiguación pre procesal de los hechos que serán objeto de prueba en autos. Lo mismo cabe predicar de la semiótica, disciplina derivada o segregada de la anterior, y dedicada al estudio de los indicios” (Ver el autor Ribo, año 1999, página. 57)
El método heurístico o del silogismo es básico en una buena preparación de la demanda o en una contestación a ella. El abogado debe ser el primer “crítico”, analista serio o juez de su cliente y del caso. El primer filtro inquebrantable, bajo la duda metódica, de la tesis que va a defender ante el Tribunal. Debe prevenir las carencias o puntos débiles de la tesis del cliente y las que su contrincante va a tratar de desnudar ante el Juez.
1.- TREINTA Y CINCO ERRORES HABITUALES EN LA FASE DE RECONSTRUCCIÓN DE LOS HECHOS
En esta fase inicial de reconstrucción de los hechos, de lo que será el relato fáctico que vamos a presentar la demanda, usualmente se comenten muchos errores, acá planteo los más importantes, a manera de resumen:
1. Confiar únicamente en la versión del cliente, sin contrastarla con documentos, testigos o prueba disponible, puede llevar al abogado a construir una historia sesgada, incompleta o errónea desde el inicio.2. No entrevistar a otros involucrados que puedan confirmar, matizar o contradecir la versión del cliente debilita la base objetiva del relato fáctico que sustenta la futura demanda.3. Ignorar o eliminar detalles por considerarlos irrelevantes, sin un análisis previo, impide detectar aspectos que pueden resultar decisivos en la estrategia probatoria o en la credibilidad del caso.4. Considerar hechos sin verificar su lógica cronológica puede causar contradicciones internas en la demanda, restando claridad y coherencia al relato frente al juez o la contraparte.5. Forzar los hechos para que encajen en un resultado procesal deseado distorsionando el relato y volviéndolo más vulnerable a ataques, inconsistencias y pérdida de credibilidad.6. Desestimar la posible versión de la contraparte, deja al abogado sin preparación para enfrentar objeciones que pueden desbaratar su narrativa fáctica en etapas posteriores.7. Suponer que la prueba aparecerá “más adelante”, sin tener respaldo documental o testimonial desde la fase inicial, pone en riesgo la solidez del caso desde su origen.8. No exigir explicaciones al cliente cuando surgen contradicciones en su historia limita la capacidad del abogado para depurar y mejorar el relato antes de juicio.9. Excluir del análisis hechos que podrían parecer desfavorables impide anticipar y neutralizar ataques de la contraparte, dejando “portillos” abiertos en la teoría del caso.10. Conformarse con indicios vagos sin buscar evidencia directa, sólida y verificable impide que el relato fáctico alcance el grado de persuasión requerido en juicio.11. Suponer que los testigos confirmarán la versión del cliente sin haberlos entrevistado puede conducir a sorpresas negativas durante el juicio oral.12. Usar lenguaje difuso o abstracto en la formulación inicial de los hechos complica su comprensión juez y perjudica la claridad de la futura demanda.13. No identificar desde temprano cuál es la consecuencia jurídica de cada hecho relevante impide conectar los hechos con la norma aplicable y debilita la estructura legal del caso.14. Omitir los elementos de tiempo, lugar y modo en los hechos reconstruidos, afecta la credibilidad narrativa y dificulta su demostración probatoria.15. No revisar si el relato tiene consistencia como conjunto puede producir un texto contradictorio, incoherente o carente de unidad lógica frente al tribunal.16. Iniciar la redacción de la demanda sin haber concluido la fase de reconstrucción de los hechos compromete su solidez.17. Desestimar hechos importantes porque al principio no parecen relevantes puede llevar a omitir elementos clave que sustenten o refuercen la pretensión.18. Evitar cuestionar al cliente ante inconsistencias, por temor a incomodarlo, impide corregir fallas que debilitan el relato desde su construcción.19. No revisar los documentos con criterio jurídico puede llevar a subestimar o sobrevalorar evidencias que afectan el relato fáctico.20. Ignorar información de terceros, registros públicos u otros medios indirectos de prueba limita la profundidad de la verificación del caso.21. Conceder excesiva confianza a la prueba testimonial, sin cotejarla con documentos, puede llevar a conclusiones frágiles o fácilmente rebatibles.22. No prever los ataques que sufrirá el relato desde la defensa adversa deja la historia indefensa ante los primeros cuestionamientos.23. Subestimar los antecedentes del conflicto impide comprender el origen del caso y su evolución hasta el momento de la demanda.24. Construir el relato únicamente desde la visión del cliente reduce la objetividad y puede producir un sesgo procesal.25. No elaborar un esquema narrativo previo impide detectar contradicciones, vacíos o incoherencias antes de iniciar la redacción formal.26. No tener en cuenta los cambios doctrinales o jurisprudenciales recientes puede afectar la calificación legal y el enfoque del relato.27. Cerrar prematuramente la etapa de reconstrucción sin revisar la prueba clave expone al caso a errores graves en etapas procesales posteriores.28. Dejar para más adelante la búsqueda de prueba complementaria compromete la eficacia argumentativa del relato inicial.29. Confundir coherencia interna con veracidad objetiva lleva a sobrevalorar relatos bien estructurados, pero falsos o incompletos.30. No contrastar el relato con la figura jurídica prevista impide validar que el relato cubre los presupuestos fácticos necesarios.31. Reconstruir hechos vagos, sin fechas, cantidades o actores específicos, genera ambigüedad procesal y resta fuerza a la pretensión.32. No identificar desde el inicio hechos que puedan transformarse en indicios o presunciones limita las posibilidades probatorias indirectas.33. Descartar otras posibles versiones que expliquen mejor los hechos puede impedir el descubrimiento de una narrativa más sólida y creíble.34. Ignorar factores de contexto o circunstancias colaterales empobrece la comprensión del conflicto y su relevancia jurídica.35. Desatender los gestos, silencios o lenguaje no verbal del cliente e involucrados, en esa fase de reconstrucción, puede llevar a pasar por alto señales de ocultamiento o duda.
8.- CONCLUSIONES SOBRE EL CAPÍTULO, A MANERA DE RESUMEN
1. Antes de redactar una demanda, el abogado debe reconstruir con rigor lo que realmente ocurrió.
2. El litigante debe actuar como un narrador de hechos verificados, no como un editor de versiones.
3. La historia que se presenta ante el juez debe ser clara, creíble y jurídicamente relevante.
4. La heurística permite reconstruir e identificar los hechos clave y sus consecuencias jurídicas antes de redactar la demanda y de litigar.
5. Toda demanda bien preparada parte de una hipótesis verificada, fáctica y probatoriamente, y no de una intuición u olfato del abogado.
6. El abogado debe ser el primer crítico severo de la historia que le presenta su cliente
7. No se puede reconstruir un caso sin conocer el contexto fáctico, jurídico y documental del conflicto.
8. La prueba debe analizarse en paralelo con la narrativa para evitar inconsistencias graves.
9. Cada afirmación en la demanda debe poder rastrearse hasta un hecho debidamente verificado.
10. La historia narrada en la demanda se construye con elementos previos, no se improvisa en el escrito inicial ni en el tribunal.
11. El relato del cliente puede ser honesto pero incompleto: debe ser contrastado y depurado.
12. El litigante debe preguntarse si su historia resiste el ataque de la parte contraria.
13. Los hechos deben ser tratados con el mismo rigor que las normas: con lógica y precisión.
14. Una buena hipótesis procesal se construye desde la primera entrevista, y en reconstrucción del relato, no en la audiencia.
15. El relato debe ir cerrando dudas y vacíos conforme avanza la investigación previa.
16. La reconstrucción no termina con la entrevista de los involucrados: continúa con la revisión de cada elemento probatorio.
17. Las contradicciones no enfrentadas en fase inicial se convertirán en debilidades procesales.
18. El análisis de modo, tiempo y lugar es indispensable para reconstruir y luego estructurar los hechos.
19. No se puede convencer al juez si el abogado no está convencido primero de su relato.
20. La teoría del caso surge de una historia validada, no de una narración conveniente.
21. Entrevistar a todos los involucrados relevantes es una tarea indelegable del abogado.
22. Una historia sin prueba es solo una versión; una hipótesis, una conjetura, pero una prueba sin coherencia es solo un dato suelto.
23. La credibilidad del caso depende de la reconstrucción lógica entre hechos, pruebas y pretensión.
24. Toda historia se cuenta desde la estructura: inicio, desarrollo y consecuencia jurídica.
25. Las comunicaciones previas, mensajes o correos pueden ser más elocuentes que un testigo.
26. La percepción del abogado debe agudizarse con la práctica, la lectura y la atención al detalle.
27. Cada cliente oculta algo, aunque no siempre con mala intención: el abogado debe descubrirlo.
28. No hay mejor estrategia que conocer mejor los hechos que la contraparte.
29. Una demanda no puede sustentarse sobre verdades a medias ni sobre omisiones deliberadas.
30. Compartir el caso con colegas permite detectar fallas que a uno le pasan inadvertidas.
31. Discutir los hechos reconstruidos permite enriquecer la teoría del caso con nuevos enfoques.
32. La TdC debe ser construida como hipótesis en esta fase de reconstrucción y verificación, no como dogma cerrado.
33. No hay dos casos iguales, por eso cada reconstrucción debe ser personalizada y precisa.
34. Una buena hipótesis fáctica se adapta a la prueba, no la fuerza.
35. Revisar la jurisprudencia sobre figuras similares fortalece el enfoque legal del relato, en esta fase de reconstrucción, si el abogado no sabe cómo va a presentar el caso y de que trata el caso, su labor de reconstrucción será pobre.
36. El cliente no necesita que lo convenzan, necesita que lo comprendan y que su versión sea fortalecida.
37. La reconstrucción también implica prever el relato de la otra parte y anticipar cómo enfrentarlo.
38. Los hechos débiles deben ser fortalecidos, depurados o descartados antes de llegar a la demanda.
39. El relato debe redactarse como si lo leyera un juez por primera vez, con claridad y coherencia.
40. Toda fase previa a la demanda es una oportunidad para fortalecer, corregir o descartar un caso.
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